Los 4 problemas crónicos de las empresas

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Escrito por: Alejandro Nava

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Si quisiéramos transformar nuestra organización de forma significativa, no bastaría con tener procedimientos más eficientes,  aumentar  considerablemente las prestaciones de los colaboradores, contar con nuevas y mejores tecnologías, y aumentar el número de empleados.

Definitivamente, estos elementos  producirían  una mejora importante, pero  no una transformación extraordinaria. Si queremos revolucionar cualquier institución humana tenemos que trabajar en su cultura, cambiar los paradigmas de las personas que participan dentro de ella, construir un nuevo mapa mental en el liderazgo, penetrar en el interior  y transformar el ADN organizacional.  Ese es un verdadero cambio de raíz, y con ello un gran desafío.

Estudios realizados por Franklin Covey revelan que  los 4 problemas que impiden a las organizaciones convertirse en organizaciones grandiosas son:

  1. Ambiente de poca confianza.
  2. Falta de claridad de propósito.
  3. Sistemas desalineados.
  4. Talento subutilizado.

Estos problemas son llamados crónicos debido a que  se esparcen dentro de la organización, crecen, maduran, obstaculizan el sano desarrollo y representan mucho esfuerzo combatirlos y eliminarlos;  sobre todo, cuando se ha vivido con ellos por mucho tiempo.  Muchas veces son ignorados, porque el grupo de trabajo está consiguiendo resultados aceptables. Sin embargo, el no atacarlos, tarde o temprano cobrará la factura a la organización. Que la caja registradora suene favorablemente, nos significa que una organización está sana. Existen muchas empresas enfermas que son rentables.

Para combatirlos de raíz, las organizaciones tienen que trabajar con los principales responsables de la cultura organizacional, sus líderes.

Los líderes deben ser personas que inspiran confianza, clarifican el propósito, alinean sistemas y liberan el talento, es decir, que tienen las cualidades opuestas a los problemas crónicos. Estas deberían ser sus características principales. Si buscamos transformar el ADN organizacional, se tiene que trabajar en  las competencias suaves de los mandos medios y la alta dirección en primer lugar. Debemos entender que las habilidades humanas y de liderazgo son cada vez más el distintivo clave de la gerencia en las organizaciones grandiosas.

¿Qué pasaría si una empresa se determina a combatir estos problemas crónicos? ¿Qué sucedería si una organización se enfoca en construir un ambiente de alta confianza, en promover la claridad de metas y objetivos, en enfocar a la gente en sus más altas prioridades y en liberar todo el potencial humano? Indudablemente verían una transformación extraordinaria.

Los líderes deben buscar la innovación provocando la colaboración. Deben ser los defensores de la equidad de género y la integración intergeneracional. Ellos deben realizar juntas de alineación breves, energizantes y clarificadoras. Su competencia para lograr resultados debe ser incuestionable y su carácter debe inspirar confianza.

Todo esto se construye por medio de entrenamiento, de retroalimentación, de mentoreo y de una cultura continua de desarrollo interno.

¿Cuánto tiempo vamos a esperar para atacar estos cuatro problemas  en nuestra organización? ¿Cuánto tiempo más vamos a esperar para darnos cuenta de lo prioritario que es instalar competencias humanas en nuestros líderes? ¿Cuánto tiempo vamos a detener la grandeza organizacional que podemos alcanzar?

Por el bien de las organizaciones, de su competitividad  y de nuestro país, esperemos que no mucho tiempo.

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