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Tips en la oficina: ¿Cómo reaccionar ante situaciones adversas?

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Escrito por: Aidee Díaz

 

¿Cuál es tu nivel de resiliencia?

Resiliencia, en psicología es la capacidad que tiene una persona de adaptarse y superar situaciones adversas.

Muchas cosas pasan  cuando lo que vivimos en el día a día laboral y en el interior de la organización no son lo que habíamos planeado, imaginado ni visualizado.

Al momento de iniciar el año, semestre o período, de repente viene un “rompimiento al status quo” un “salir de la zona cómoda” para aventurarse en la increíble, pero siempre desafiante  zona de aprendizaje. Esta zona es una clara invitación a la frustración o enojo. Sin embargo, también es una gran oportunidad,  la magia sucede cuando tienes una alta capacidad de recuperarte y de ahí avanzar a lo nuevo con mayor fortaleza porque ahora vas con más atención.

Antes de empezar te voy a solicitar un alto para cambiar tu mapa mental.

 

Cambio de mentalidad

Anota las frases o pensamientos derrotistas, enojos o malas palabras ante la falta de resultados personales o de tu equipo. Cuando las tengas fuera de la cabeza y plasmados en un papel, te invito a hacer los siguiente:

Háblate a ti mismo. Y detén el pensamiento diciendo NO.

“Todo esto no es un fracaso…” , “No es un error … “  “No es una desgracia….”  Estoy en la zona de aprendizaje,  se trata de aprender y evolucionar.

Este proceso  en la programación neurolingüística  se llama Reencuadre.

Ahora si, te comparto los 3 puntos que te servirán para exprimir el jugo del aprendizaje en estas situaciones:

 

  1. Objetividad

Para salir de la guerra emocional interna, una vez que paraste las voces derrotistas, es necesario ahora tener la cabeza fría y analizar con objetividad los hechos que pasaron. ¿cómo hacerlo? mira esto:

 

a) ¿Qué paso?

 

Esta pregunta nos sirve para anotar todos los hechos que pasaron tal cual pasaron, sin exagerar, sin matizarlos con la carga emocional. Es crucial la objetividad aquí. Ejemplo: La reunión empezó 30 minutos tarde, los estados financieros no están completos al cierre de cada mes, el retraso de los pedidos es de 24h, etcétera.

Aquí vas dibujando la situación actual: La realidad.

 

b) ¿Qué debió pasar?

 

Con esta pregunta resaltas los hechos como tu anhelabas que sucedieran, las acciones que tu habías planeado, como las habías visualizado o pensando o, incluso, como quisieras que fuera. Te darás cuenta entonces de las expectativas que tienes y también de las áreas de oportunidad. Míralas solo o con tu equipo para analizar y descubrir donde están las áreas de mejora.

Ejemplo en las áreas de oportunidad: Nos falta claridad en el objetivo, no tenemos métricas reales para los pedidos, requerimos quitar el uso de Excel para agilizar el cierre de mes, etcétera.

Se trata de que mires las expectativas que creas, pero que no aterrizas y las áreas de oportunidad para llevar las ideas a una realidad nueva.

 

C) ¿Cómo lo voy a resolver?


Confrontar las dos primeras preguntas te permiten explorar.

Si ya lo resolviste, cambia la pregunta ¿cómo lo resolví?  Aquí entramos al espacio de aprendizaje y es el momento de  aprovechar  la creatividad del momento. Realiza una lista de como vas a cerrar  la brecha entre lo real y la expectativa.

Ejemplo: Aprendimos una nueva funcionalidad del sistema de gestión y debemos practicar más; definimos un responsable de las reuniones; escribimos el procedimiento para evitar repetir las instrucciones a los operativos.

 

  1. Permitirse saborear el mal sabor

La adversidad tiene un sabor amargo, una sensación nada agradable;  incluso cuando nos enojamos nos queda amarga la boca, es un sabor poco  grato. Sin embargo también lo dejan el café o  el cacao puro, el chocolate amargo,  y a pesar de ello aportan nutrientes y minerales al cuerpo.

Permítete saborear ese sabor,  estas situaciones son parte de la vida; así como los son el cambio de estaciones, las fases de la luna, las altas y bajas en la organización o en el equipo.

Lo más importante es que reconozcas el tiempo de recuperación, tanto tuyo, como del equipo. Además de identificar tu capacidad de resistencia al cambio y las situaciones difíciles y a la vez medir tu velocidad para que puedas amalgamar mejor los aprendizajes y mover al equipo a la acción.

Escuchar en conjunto nos da la posibilidad de conocer lo que funciona o no dentro del equipo.

 

  1. Crea un espacio para pensar

Ya tienes material para crear un nuevo plan,  ahora crea un espacio para ti para ordenar las ideas y después con el equipo para impulsarlo.

Cuando tu tienes claridad hay una mirada de aprendizaje y enfocas los esfuerzos para la siguiente semana, trimestre o año. Se trata de que tu encapsules tu experiencia y la cuestiones, felicites o reconozcas  lo que haces bien y anotar de manera formal las acciones, las cuales te pueden ayudar a: actualizar descripciones de puesto, modificar procesos, identificar requerimientos de capacitación, entrenamiento o acompañamiento.

Adicionalmente, agrega a este aprendizaje las actitudes de los elementos que no quieren o no pueden participar, esto muestra el arraigo a las creencias que frenan al resultado:

Cuando detectas actitudes, lo importante es tomar conciencia,  darte cuenta y empezar el proceso de cambio. Dejar de lado el “no me siento motivado” o “me falta motivación” se trata de despertar y conocerse a sí mismo, para no andar en automático reaccionando.

Cuando se trate de habilidades, enséñale al elemento como hacerlo o acompáñalo si es algo que se puede transferir de una persona a otra, fortalece la confianza.

Lo más valioso es identificar las creencias que limitan el crecimiento y avance hacia el objetivo. Ese acto de conciencia es el que detona el crecimiento personal y coelctivo.

 

Nueva llamada a la acción

 

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